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Todo sobre Periquitos. Nativos de las regiones del interior de Australia

Hasta finales del pasado siglo apenas si se veía en cautividad a esta prensora en Europa.Según parece, fueron los ingleses los primeros que la trajeron de su país de origen, Australia, siendo más tarde, hace pocos años relativamente, cuando alcanzó la popularidad de que hoy goza.
Fuente: pixabay.com

Como todas las especies la familia Psittacidae a la que pertenece, sin con la paciencia necesaria se le enseña, llega a pronunciar algunas palabras, pero esto, que es más factible en los loros propiamente dicho, no resulta tan fácil en los periquitos, y por tanto es menos frecuente en los mismo.

De ahí el que no fuera este el motivo de su cautividad. Tampoco se ha podido ganar la simpatía por su canto, pese al nombre científico de su género (Melosipttacus), ya que cuando deja oír su voz más que agrado a nuestro oído le causa molestia, toda vez que tanto por su tono como por la monotonía del mismo, produce ciertos aburrimiento y cansancio a quien le escucha.

No obstante, son cada día más los aficionados a este ave.

  ¿Por qué?

No se puede negar la belleza de su líneas ni los preciosos colores que ostenta en su pluma, unido a la cual van sus continuos y gracioso movimiento.

Fuente: pixabay.com

El periquito resulta en la casa un ornato vivo que distrae y entretiene por su inquieto temperamento, la cosa está que no tiene la mayoría de los individuos qué forma tan extensa familia, motivos anotados en su favor por lo que ha conquistado tantas simpatías y ha merecido, por parte de algún naturalista, la  denominación de “mono al lado”.

De su color de origen verde con pintas amarillas y oscuras formando honda, han tomado motivo también para dominar su especie ondulatus.

Como en todos los casos de especies domesticadas, el hombre, con su ciencia, ha conseguido, al reproducirse aquellas en cautividad, fijar en algunos individuos colores distintos a los de su origen, y así hoy podemos ver periquitos amarillos, azules, blancos, violetas y grises, en tonos más o menos subidos, siendo particularmente para nosotros lo más bello los de colores verde, junto con los azules y amarillos.

Fuente: pixabay.com

Ya hemos dicho cuál es la alimentación casi única para los periquitos; sin embargo, los cañamones también son de su agrado, y con cierta prudencia, para que no engorden demasiado, pueden dárseles sin tener necesidad de machacarles previamente, cómo se hace al ponerlos a otra a veces, pues la fuerza que tiene el periquito en el pico le permite romper los con facilidad.

Otra característica de estas aves es que no son aficionadas al baño. Sin embargo, cuando les ponemos en la jaula las hojas de lechuga, aparte de comerla con verdadera ansia, se entretiene mucho, restregándose sobre ella, como si de tal modo quisiera refrescarse, terminando por destrozar a picotazo aquella que le sobra después de haber saciado su apetito.

El aparente deseo de refrescarse, metiéndose entre las hojas de lechuga, no debe inducirnos a ponerle estás mojadas. debemos lavárselas con agua fresca, eso sí, pero luego apretarlas entre nuestras manos con un paño seco para que esté absorba la humedad pues si se le ponemos mojada puede hacerle daño incluso causarle la muerte.

Como es natural, no debe faltares el agua fresca para que beba. Empero rara vez se tomarán de ella, excepto en la época de cría, en qué comerán de la cal del jibión, que necesariamente le habremos puesto, tanto para facilitar la formación del casco del huevo a la hembra, como para que más tarde, al cebar a los pollos, se les proporcione los padres a aquellos y de esta forma le sirva eficazmente en su desarrollo.

Hasta aquí las características más generales de estas simpáticas aves.

Reproducción del periquito

Estudiemos ahora como habremos de conseguir su reproducción:

En una jaula amplia, que como mínimo, para su normal desenvolvimiento , ha de tener cincuenta centímetros de longitud por treinta y cinco de fondo y cuarenta de altura, colocaremos, sujeto a uno de los alambres del techo, junto a costado del fondo mejor, para que no nos quite visibilidad, y cerca de una de las perchas, un trozo bastante grande de jibión, del cual, como ya hemos dicho, comerá principalmente la hembra cuando vaya a llegar el momento de la puesta.

En lo correspondiente cacharros pondremos agua limpia, en uno, y mijo o alpiste, en otro. Asimismo, bien dentro de la jaula, y mejor fuera de ella, adosado a la misma colocaremos el cajón de madera, el tronco de pita que habrá de servirle de nido.

Estos troncos de pita, que ya lo venden preparados en la pajarearía, son de unos 25 a 30 cm de largo por 33 de circunferencia, en cuyos extremos van rematados por una chapa de hojalata. Próximo a uno de estos extremos lleva un agujero redondo, de unos 3 cm de diámetro para facilitar la entrada al mismo de los periquitos, lo cual hace al principio con recelo y simplemente por curiosidad para terminar entrando a poner, incubar y cebar a sus crías.

Estos troncos, como los cajones que hemos mencionado ya que a continuación describiremos, suelen ponerse sujeto a la alambres de la jaula con otros alambres que ya traen ellos preparado a tal efecto.

Siendo aparentemente más naturales los troncos de pita que los cajones, porque aquello se parecen más a la huecos de los árboles, en dónde en libertad crían los periquitos, a nosotros nos satisface menos, pues tanto por su forma redonda que hace más difícil su adaptación a la jaula, como por el hecho de no contar con una puerta por dónde puede ver y vigilar los que ocurre en su interior, creemos resultar menos práctico para la cría.

Estos troncos que van colocados en sentido horizontal, tiene otro grave inconveniente, y es que muchas veces, cuando las hembra a efectuado la puesta y se encuentra en periodo de incubación, suele rodarse los huevos a cualquier movimiento de aquella y morirán los pollos en embrión por falta de calor.

En los cajones, que los hay de todo tipo, unos alargados, para ser colocados en forma horizontal, y otro más cortos y altos, que se pone en sentido vertical, aquellos dificultad que hemos visto queda subsanada porque en la madera del fondo se ha procurado hacer una hendidura en forma de círculo que obliga a los huevos a permanecer siempre debajo de la hembra que los incuba.

Otra gran ventaja es que estos cajones tiene la parte de arriba con tapa bisagra, lo que en cualquier momento nos permite ver el número de huevos puestos por la hembra y observar el desarrollo de las crías en incluso retirar el huevo huero o la cría muerta como ocurre alguna que otra vez.

Estos cajones tiene unas medidas aproximadamente de 15 cm de altura por 13 de altura y 10 de fondo (los verticales), y 22 cm de longitud por 10 de altura y 10 también de fondo los horizontales.

Debe ser completamente cerrados, a excepción de una pequeña ranura en la parte alta de los mismos como de medio centímetro de ancho por cinco de largo qué sirve para ventilación, y, naturalmente, el agujero por dónde pueden entrar los periquitos a ellos para llevar a efecto su reproducción.

Este agujero de entrada deberá ir colocado frente a la puerta (abierta) que la jaula especiales para cría de periquito tiene ya dispuesta. En otro caso se quitará unos alambres de ella haciendo coincidir el hueco que deja estos por la entrada del nido.

Todo así dispuesto, meteremos en la jaula a la pareja escogida, y el periquito tiene por lo menos diez o doce meses de edad y la hembra más de ocho, pronto empezarán las caricias entre sí, y algo después la entrada frente de ambos en el cajón. enseguida también veremos pisar repentinamente el periquito a la periquita, y días más tarde observaremos como la hembra come cal del jibión, síntoma inequívoco de que va a empezar la puesta.

Hemos de advertir que el periquito en cautividad lleva a efecto su reproducción en cualquier época del año, empalmado su nidadas casi continuamente, si están bien atendidos.

Cada nidada consta, por lo general, de cinco a siete huevos, que la hembra pone en días alternos, empezando su incubación, que dura diecisiete días, a partir de la puesta del tercer huevo.

Con la excepción de los dos pollos primeros, que casi siempre nace en el mismo día, y el tercero, que suele nacer al día siguiente, lo demás van saliendo con la misma diferencia de tiempo con que fueron puesto los huevos, esto es cada dos días, motivo por el cual cuando nace el último de los pollos los primero tiene ya 8 o 9 días. Por esta diferencia de edad y el rápido desarrollo que se observa en los primeros pueden aplastar estos a la última cría nacida, que raramente se libra de la muerte.

Fuera de esta contrariedad, o la de alguna causal accidente, las nidadas se conserva bien, pudiéndose conocer el orden de nacimiento de las últimas crías por la diferencia de tamaño, hasta que al mes, casi exacto, sale del nido ostentando ya los colores de los adultos, y bien menos fuerte y brillante.

Aún ya los pollos en las perchas seguirán siendo alimentados por los padres, pero enseguida empezará a picar la comida, y a los seis o ocho días de haber saltado del nido comerán por su cuenta, pudiendo ser retirado de la jaula de los padres, los cuales se dispondrá entonces a efectuar una seguida nidada.

Hasta los tres meses no podemos conocer el sexo a qué pertenece cada una de las crías, pero a partir de edad veremos como en las hembras la cera que tiene encima del pico se va poniendo clara, de color amarillo o madera, mientras que en los machos toma esta cera un color azul, cada vez más fuerte.

En ninguna otra característica externa podremos distinguir a los machos de las hembras, pero, por la claridad con que la citada característica se manifiesta, no ofrece dificultad alguna el conocer el sexo de un periquito después de los 3 meses de su nacimiento.

Cómo a todas las aves, el sol les va bien en algunos momentos del día, pero debemos no abusar de él para evitar insolaciones , colocando un baño encima de la jaula.

El viento en cautividad, lo soportan mal, hasta el extremo de que, en ocasiones, es causa de su muerte.

En contras de cuánto se ha dicho y escrito, el periquito acepta a cualquier hembra, aún en los casos de haber estado creado con otras. también puede tenerles solo en una jaula sin el menor riesgo de que, por soledad, muera de tristeza

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